Fatigados lamentos en vano,
no te escucha tu misericordioso,
aquel que alabas.
Con ese furor, búscate y encuentrate,
en el "tu" verdadero la luz reposa
como el llanto que calla sin merecer.
No hagas más de ti la metáfora inconclusa
aquella que dice ser entendida por un ignorante.
Espera con echos lo que las palabras
convierten en efímero,
y te acordarás de mí cuando lo tangible
de un suspiro te lleve al cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario